CITA

"La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia" Jhon Ruskin

viernes, 16 de marzo de 2012

INDÓMITO Y ENTRAÑABLE

Ese es el título del último libro que nos hemos leído sobre adopción. Es un libro diferente a los leídos hasta ahora sobre el tema, que todo hay que decirlo, aún no son muchos. Trata sobre la historia en primera persona del autor, José Ángel Giménez Alvira y su mujer Carmen, que adoptan a un niño de 10 años, Toni, que viene rebotado por el propio sistema de adopción. 
Portada del libro

Es una lectura que recomendamos a todos ya que aunque la historia trata de un niño de una edad avanzada, son muchísimos los conocimientos que se pueden adquirir. Hemos querido extraer varios de los párrafos que forman parte del mismo:

  • "Ser padre o madre adoptiva es una aventura maravillosa, pero como tal hay que prepararse y dejarse guiar"
  • "Convertirse en padre o madre adoptiva es un desafío mayor. Se puede considerar como una especialización o una forma de obtener el título "honoris causa" de padre o madre."
  • "En toda adopción hay un intento de adaptación entre el estar y el ser, pues el estar sin ser es una mera estancia sin asentamiento, mientras que el ser sin estar es un asentamiento social sin asentamiento personal"
  • "Un niño solo puede tener una comprensión razonable de lo que le está pasando en un entorno en el que se encuentre seguro y en el que, aparte de buena información, haya un clima afectivo de cariño y comprensión que le permita tener confianza para ir expresando y preguntando y eso necesita mucho mucho tiempo, no se puede acelerar un proceso de este tipo."
  • "Aquellos que busquen seguridades, estrategias u organización y mantengan expectativas cerradas o limitadas, que se abstengan. Van a entrar en un terreno que no es para ellos y van a sufrir y hacer sufrir."
  • "Recuerdo haber escuchado de niño una vez a mi padre algo que venía muy bien al caso: "Antes de casarme no tenía hijos pero tenía un montón de teorías sobre su educación. Después de 10 años de casado, tengo 8 hijos y ninguna teoría.""
  • "No deberíamos olvidar que todo lo que para nosotros es evidente y cotidiano, para ellos es extraordinario y novedoso. No podemos vacunar ni aislar a nuestros hijos frente a las reacciones del entorno."
  • "Educar sin afecto es imposible. Y los mecanismos del cariño también necesitan un tiempo para desarrollarse. El afecto vincula y además vincula irracionalmente."
  • "La primera crisis de identidad seria que se plantea en la vida de cualquier ser humano, viene acompañada en los adoptados por la circunstancia de tener que afrontar su pertenencia a dos familias, a dos mundos, y de alguna forma a dos identidades."
  • "Adoptar es comprometerse de por vida con una vida, que siempre va a exigir de nosotros un plus de dedicación y atención porque la paternidad adoptiva, además de atender las necesidades comunes que tiene cualquier hijo, nos va a presentar situaciones específicas que solo se dan por el hecho de ser adoptados."
  • "Ser hijo adoptivo o hijo biológico tiene una coincidencia fundamental, que es la de ser hijo. A partir de ahí el proceso educativo señala caminos muy distintos."
  • "Los padres adoptivos tenemos que responder a preguntas que nunca se podría hacer un hijo biológico, y tenemos que convivir a lo largo de los años con la presencia de dos familias en la cabeza y en el corazón de nuestros hijos."
Aparte de todas estas ideas. el libro nos ofrece una serie de anécdotas (algunas muy graciosas) sobre la forma de enfrentarse (y expresarse) Toni a los problemas y a la realidad que le toca en cada momento.

lunes, 12 de marzo de 2012

Adoptante

Hoy curioseando en el blog "Color en nuestra vida", me he encontrado con este corto que me gustaría compartir con todos vosotros. 
El director del corto es Vicente Aranda y en él, un abogado en prácticas recibe a una posible adoptante para informarle en qué situación se encuentra su expediente, pero lo que no podía sospechar es el desenlace de esta historia.
video

jueves, 1 de marzo de 2012

Nuestra historia

No hay un momento concreto en el que decidiéramos ser padres, nunca dijimos "a partir de hoy lo vamos a intentar", pero es una cosa que tampoco nos hizo falta hablarlo porque teníamos muy claro los dos que queríamos formar una familia. Pero el tiempo pasa y te das cuenta (a pesar de no querer reconocerlo) que "algo falla", hay algo que no va bien. Utilizas todos los métodos habidos y por haber, te encomiendas a los días en los que se supone que es más factible porque lo has leído en algún sitio o porque te lo ha dicho "fulano" o "mengano", pero una vez más sin resultado satisfactorio, más bien al contrario, te vas cerciorando de que hay algo que no funciona bien. 
Mientras tanto, amigos y conocidos te van dando las grandísimas noticias de que están esperando un hij@, de lo cual por supuesto te alegras muchísimo pero a la vez te preguntas: ¿Y por qué nosotros no? 
Entonces es cuando llega el primer paso que jamás te hubiera gustado dar, ir al médico a que te digan las posibles causas de esa posible infertilidad. Al ir a ese primer médico, lo que nunca te imaginas es que esa va a ser la primera de muchísimas visitas que nos quedan por delante, pero todo ello buscando un único objetivo, el de "ser padres". Teniendo eso en mente y con las baterías a tope de optimismo, nos hacemos todos los estudios necesarios, unos más desagradables que otros pero por los que se pasa porque tienes ese objetivo claro en la mente. Llegan los resultados y te empiezan a confirmar lo que nunca querías haber oído pero a la vez te ofrecen los diferentes tratamientos posibles de reproducción asistida. Te encuentras con médicos que parece que perdieron el tacto y las formas en su niñez, lo cual te enfurece y te va minando poco a poco, hay otros que son todo lo contrario y te insuflan una corriente de positivismo, lo cual se agradece y mucho.
Tras muchos estudios en los diferentes hospitales, varios viajes a Cruces, al IVI de Bilbao, etc. valoras todas las opciones y decides hacer el tratamiento que te han recomendado. Ahí llega el primer palo más duro, ha resultado negativo, es el momento de aparentar delante de todo el mundo que no pasa nada y que estás a tope de moral pero en la soledad, es inevitable volver a preguntarte ¿Por qué nos tiene que pasar esto a nosotros? y acompañarlo con lágrimas de rabia, impotencia,...

Nos damos un tiempo para recuperarnos físicamente, económicamente (no son precisamente baratos) y sobre todo anímicamente  para afrontar un segundo tratamiento en el que depositas por supuesto todas tus esperanzas pero con cierto recelo y sin querer hacerte excesivas ilusiones de que vaya a resultar satisfactorio.
Llega el segundo golpe, quizás más duro que el anterior, cuando te dan la noticia de que es otro negativo y una vez más te derrumbas anímicamente y se repite el mismo proceso, te sientes hundido pero a la vez no quieres que nadie te vea así y apenas hay gente con la que puedes o quieres hablar del tema porque tampoco es una cosa que hayas hecho pública, más que a la gente más cercana. Más lagrimas, más impotencia, más rabia, momentos muy difíciles que no se los deseo ni a mi peor enemigo.
En un momento entre tanta desilusión y tanta mala suerte, tenemos la grandísima noticia del nacimiento de nuestra sobrina Anne y al preguntarle a mi hermano a ver qué tal había ido el parto, éste me contesta que es algo que todo el mundo debería vivir en la vida... Estas palabras se me quedaron clavadas y cada vez que nos daban un maldito negativo, me venían a la mente y veía que no iba a ser posible vivir esa maravillosa experiencia que él me contaba, lo cual me hacía más daño aún.
Entonces es cuando entra en juego la idea de la adopción, la cual ya teníamos muy presente desde hacía mucho tiempo y que aunque hubiera sido un positivo, yo creo que hubiéramos llevado adelante, pero ya decidimos olvidarnos totalmente de médicos, de tratamientos, de hospitales y darle forma a esta idea. Tampoco es fácil pasar todos los trámites y todas las barreras que las instituciones te ponen y te sientes analizado pero de otra forma. Realizas cursos, te analiza un psicólogo, una trabajadora social, haces mil test, necesitas certificar tus ingresos, tus propiedades, tu estado de salud, y un largo etcétera. Te sientes analizado, estudiado, controlado,... 
A pesar de todo esto, hoy es el día que me arrepiento mucho de no haber dado antes este paso porque quizás hoy ya podríamos estar disfrutando de nuestr@ hij@ y no hubiéramos pasado el calvario ante tanta mala noticia de los dichosos tratamientos. Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, tengo clarísimo que no realizaría ni un solo tratamiento y que depositaría todas mis fuerzas en la adopción, pero de todo se aprende. Lo importante de todos modos es que cada día que pasa estamos un día más cerca de nuestr@ hij@ y que sabemos que Etiopia nos espera.